Se ha producido un error en este gadget.

sábado, 23 de febrero de 2008

Danielle

Mueves los márgenes del cuerpo cuando escuchas el sonido de la noche. Es viernes. Sacudes las alas, me regalas tus plumas incesantes. Encantas a los mirones que quieren arrancarte la poca ropa. Mientras piensas en Francia o en volar a Polonia.

Que no te detenga el tirado que pierde la vida, esperándote en las escaleras. Obten la libertad. Se hace tarde para los tiempos mejores. Canto loca, te animo a que seas parte de mi espiral. La noche nos espera, afuera, aquí en el humo de cigarrillos los ojos arden. No te dibujo bien. Deja que ocurra. Ven conmigo. No quiero pensar. Me circunda la sensualidad gatuna de mis cansadas penas. Danielle, con salsa te degustan mejor. Lo veo, lo siento. Pero estos caníbales, que no te conocen, quieren resaltar el aroma de tu sudor con limones y cervezas.
Sueño perdido, tú mi agonía y la ansiedad. Pienso en ti. No tiene caso, mejor rompo la ilusión y me escondo en tu sueño perfecto. Ahí estoy mejor, vuelo más alto, te beso más veces y somos ideales.Te regalo todas las canciones que rondan en mi cabeza fría. Escúchalas cuando la timidez me haga temblar sin poder articular palabra, más que la nada y la congoja de no poder fingir que me gustas. El fulgor dibuja lo que eres: mi mi amor desarmado. Estás cerca ahora, pero me gustaría que estuvieras más. Ya me transformaste en un llanto alegre...

jueves, 21 de febrero de 2008

Sueño extravíado

¿Por qué no puedo tenerte como yo quiero? Tú deberías estar aquí, a mi lado o enfrente arrancando la zona erógena que mantengo a la orilla de la oreja, mientras se enrojece la luna... No sé de qué planeta vienes, pero alguien te arrojó hasta mi cuerpo celeste. Confusiones malditas habitan tu corazón y el mío es un mar de recuerdos aveces olvidados, aveces vivos que vuelven, se van y los entierro, los resucito y cada tercer día regresan a la tumba. No sé por qué me siento extraña, atraída por tu alma... ¿Será la fuerza del eclipse total de luna?
Te busco en la copa de los árboles y sólo encuentro aves negras... No eres tú, son la sombra de tu cuerpo azul casi blanco, casi puro: hombre invisible...
¿Qué hay detrás de esa luz que irradia tu voz de línea telefónica caliente? Antes de irme a la cama te dedicaré un pensamiento porque me reviviste del letargo, abriste las alas de mi sueño ideal... la soledad se marginó... ¡El abrazo húmedo de mi alma te espera constante!... ¿Sí sientes el vapor? Llévate todo los restos que me quedan... ahora que el perro rabioso del amor entró a mi cuerpo...

martes, 19 de febrero de 2008

Me pesan los hombros. La voz aguda de las mujeres revienta mi templanza. El estrés devora las vertebras...

martes, 12 de febrero de 2008

Trazo vouyerista 1

¿Qué clase de amor pueden sentir dos estatuas cagadas por la misma paloma? Tienen marcas, indicios del excremento seco en sus pieles antes intactas de malicia. Ahora que están liberadas y a punto de caer al precipicio de las sábanas, reconocen haber sido señuelos de aquella ave de rapiña. Ahora, la dejaron ahogarse en el vómito que provoca el vaivén de los planetas.

Desde este tabique me solivianto contra sus leyes, quiero participar en su juego. Las encuentro en el sendero de la concupiscencia: la aliada cuando los charcos oceánicos alejan la felicidad.

¿Recuerdo el gemido del grito? ¿La timidez del grito? ¿La risa? ¿El nervio ciático, la agonía de amantes? Sí, pero más recuerdo los labios del sur que gritaron: ¡arráncame las piernas que se abran de par en par, ahora que el mundo se desmorona allá afuera! Y así fue, los sexos se inundaron de una extraña mezcla de sal y miel con pimienta...

Cuerpos corruptos, superiores, solos, maltratados... El vértigo se equivocó de palestra. En el campo de batalla a punto del orgasmo, y yo sin nada que sentir, sin dedos para hacer la señal de silencio... las paredes vibraron y caí sin remedio a la duela, no pude ver cómo se fundieron en el beso, porque la figura en mi ojo, quedó tuerto a fuerza de vidrio enterrado en hoja de piel.

domingo, 10 de febrero de 2008

Engulle mi corazón, recorre los caminos, vive y deja hueco mi dolor.
Malgasta el mal carácter de mis antepasados
y pisa esta parte que me queda movediza...
Observa desde la ternura de otra fe
las plegarias de mi bandera que grita
a media asta, presa de mil silencios...
Exhíbeme, subasta desde la hondonada de mi estómago
el miedo y la tristeza, el brillo de los ciegos...
¿Eternidad? Suplicio, sin lugar... ¿adónde voy, sin tu aliento?
Ahora que agonizo y descubro que no eres mi poema favorito
y que no tienes corazón dionisíaco, sino parásito de amores y faldas
revivo de mi idealismo... me escondo de pena por que no tengo luz
tu bendición se fue a otra cabeza...
Desafié las leyes de Newton y ahora que te veo sin máscara
la rabia me comprende, me inyecta su pesadumbre...

El encargo....

El encargo fue devuelto... Ya no pude contenerlo en estos brazos fantasmales... Ahora me desvanezco... el litoral del cuerdo se llenó de lágrimas... Me confundo, soy mar... Los poemas no sirveron para mantenerlo amante hasta el fin... conmigo... El científico, que es un caso de atar, decidió irse a tu guarida... decidió la quietud de tu despacho... Se lo dejo sin ataduras... es cuestión de que lo meta en algún químico para que se le caigan los recuerdos que experimentó a mi lado, durante su estancia en mi desordenado mundo fui feliz...

Armario de los placeres

Receptáculo de recuerdos, concepciones y sospechas.

Ad líbitum