Se ha producido un error en este gadget.

domingo, 11 de enero de 2009

Enviar Guardar ahora Descartar

In memoriam de Ese
I
De elperrosinluz@gmail.com
Para carpeta Amigos
Añadir Cc Añadir CCO
Asunto: se perdió mi perra. Adjunto fotografía.

Amigos, este correo electrónico es para pedirles ayuda. Durante la cena de nochebuena, por descuido de mi hija Lucero, se quedó abierta la puerta del patio. La que da a la calle. La encontré de par en par. Ustedes ya conocen mi casa. Es muy grande y llama mucho la atención. Estamos seguros, mi hija y yo, que por ahí se pudo haber escapado Reyna, nuestra perra chihuahueña.
Esta versión es muy romántica. Creo que se la robaron. Más adelante les revelo el nombre de mi principal sospechosa.
La Reyna estuvo con nosotros por más de tres años. Yo no sabía lo que era perder una mascota. Una mujer que se decía mi amiga, y aprovecho este espacio para decir que es lesbiana, es la principal sospechosa en este caso sin resolver. No había encontrado la oportunidad de compartir este odio que siento. Es sarcástica. Se burló del cariño que le tengo a mi perra. Ella es la culpable de que Reyna ya no esté con nosotros. Sabrá dios en qué condiciones la tenga. ¿Quieren saber el nombre de esa degenerada roba perras? Seguro ustedes ya lo sabían. Aquí se los confirmo: Cristina Aurora, mi ex secretaria.
Así como lo leen. La muy pinche ya no se acuerda de todo lo que hice por ella cuando se le murió su gato corriente. Yo fui a sacarlo de su casa y lo sepulté. El otro día, la vieja se burló de mí porque mandé, la foto de mi perrita cariñosa y fiel, a un programa de televisión. ¡Qué poca madre! El que se ríe se lleva y la que se lleva se aguanta.
La perrita trae en el cuello una placa con su nombre y dirección. Mi hija se siente culpable. Ya le expliqué que ella, como su mamá, tiene déficit de atención y suele ser distraída. (Me refiero a mi mujer, no a la perra). Para la próxima, le pedí que no dejara la puerta abierta. Esta vez se perdió la Reyna, pero pudo haber entrado un “z”, maleante o asesino. No, no, no… ni pensarlo. Aún mantenemos la esperanza de que vuelva. Si alguien la ve por las calles, por favor, les suplico que me la regresen. La Reyna era la única compañía de mi Lucero.
Por el trabajo me es imposible acompañar a mi hija en todas sus actividades de esparcimiento. Mi actividad laboral exige mucha concentración en la vida privada de los demás. Las revistas con chismes de la farándula no descansan. ¿Ahora comprenden por qué le regalé a la Reyna? Estaba seguro de que en esa perrita encontraría a su mejor amiga. Quien la devuelva será correspondido con un doberman miniatura, castrado, con todas sus vacunas, seguro de vida y acta de pedigrí.
¡Ah! pero si alguno de ustedes, amigos, hermanos, ve a Reyna en manos de la lesbiana que lloró días y noches enteros por su gato corriente, no le digan que estoy regalando un perrito de raza. Para ella, nada. Ya me sangró mucho cuando trabajó conmigo.
Confiaré que no le dirán lo que sé de ella. Eso queda entre nosotros para un próximo escarnio. ¿Vale? Estoy seguro que algún albañil de esos que oye La Comadre 106.5 de FM. ayudó a Cristina Aurora a culminar el hurto. De esos que calientan el almuerzo y se les queman las tortillas. Mientras trabajan escuchan La Hora de la Construcción, el programa más naco de la radio. Ofrezcan pistas. Es lo más que pueden hacer por la felicidad de mi única hija, la luz de mis ojos y dueña de mi cartera. Un saludo a todos. Felices fiestas.
II
De Cristina Aurora
Para elperrosinluz@gmail.com
Añadir Cc Añadir CCO
Asunto: en mi casa no está tu perra. Adjunto fotografía.
Fernando Andaluz, ten mucho cuidado la próxima vez. Bórrame de tu carpeta de amigos. Me llegó tu correo electrónico… Lamento que se haya extraviado la Reyna a quien tuve el placer de acariciar. Tenía el cuero más delicado que tu piel. Era una perrita saludable y feliz. ¿Tu hija no habrá perdido a la Reyna a propósito? Creo que no se la robaron, sino que alguien le abrió la puerta para que escapara. Era una perrita buena y estoy segura que en el barrio donde haya caído, si es que sobrevivió a un atropellamiento, estará mejor. Lo que más me duele es que tu hija la esté pasando mal por no recibir tu cariño personificado en Reyna. No sé qué le pueda pasar a la salud mental y emocional de tu hija. Llévala a institución especializada para que la atiendan, inscríbela en una escuela especial.
Nunca olvidaré, mi demiurgo perverso, lo que hiciste por mi gato. Quizá lo que necesitas es que te agradezca, públicamente, que lo hayas enterrado. Eres tú quien no recuerda que hasta escribí y te dediqué un texto sobre la muerte de Chilo. Eso era suficiente para demostrar cuanto te quería como amigo.
No me gusta tu aliento. No me gusta tu olor. No me gusta tu hombría de 30 o de 9 centímetros. No es que no me gusten los hombres, es que no me gustas tú. Aún no supero aquel acercamiento que tuvimos. Por eso te presioné para que me corrieras de tu proyecto. ¿No te das cuenta que todos saben de nuestra relación secreta? Conocen de tu acoso sexual. Los de la oficina leyeron los mensajes que me enviabas y las fotos de tu miembro. El presidente de la empresa también conoce “nuestra historia”. Te ganaste el apodo de “El Loco”. Todos saben que estás ardido porque no quise formalizar una relación.
Jamás podría burlarme hasta la saciedad por lo que sientes. Al contrario, agradezco a tu madre que te haya heredado algo de sensibilidad.
¿Qué tienes contra las lesbianas? En la diversidad está el placer. Te crees con derecho de discriminar a los que son diferentes porque son libres… Eres un reprimido. Los demás no tienen la culpa de tus frustraciones y de tu certera vejez. No tienes derecho a reclamar respeto si no lo das.
Descuida. En público no se hablará del asunto. No te preocupes. Ya tengo claro lo que piensas de mí: ¿Sabes lo que yo pienso?

martes, 6 de enero de 2009

Monstruos cuelgan sus ojos en las persianas. El vaho de sus bocas babeantes opacan las ventanas. Huele a azufre y a aliento rancio de acidez. Sonrisas verdosas y cariadas se dibujan en sus rostros cadavéricos. Se sienten obnubilados. En este encierro han formado su amargura. Desde que terminé mi relación con una de las bestias no camino por las escaleras que me llevan al tercer piso. Me trae malos recuerdos andar por ahí. El fantasma de un energúmeno me trastoca el equilibrio. Mejor así. De lejos estamos mejor.

Armario de los placeres

Receptáculo de recuerdos, concepciones y sospechas.

Ad líbitum