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martes, 24 de febrero de 2009

Sobre la película Soledad de Jaime Rosales. España. 2007.

En el filme encontré personajes que olvidan para sobrellevar la tristeza. No saben llorar ni me provocan llanto. Evaden. Echan de menos a sus muertos. En una de las historias una mujer se muda a Madrid, España; y su hijo muere en un atentado terrorista. El director nos presenta historias de soledad no melodramática ni tremendista. Sin sentido del humor, sólo depresión. Frialdad. En la gran pantalla observé, al mismo tiempo, ángulos de los lugares, acciones y personajes. Le llaman a eso Polivisión. Me voy a dormir en la butaca, me gusta que los demás se distraigan porque estoy cabeceando.

martes, 10 de febrero de 2009

Cuando un perro muere


Brenda Margarita Macías Sánchez
Para el Pincel Outsider, Iván Alcántara

Me seducen los cuadernos de tapa dura y diseños sobrios. Compré una libreta pocket de 160 hojas. Cuadriculado de 5 mm en papel bond y en portada el personaje principal de la película “El extraño mundo de Jack” de Tim Burton. Y con un nuevo paquete de bolígrafos escribiría citas, ideas, planes, marcas que permitieran fijar en la memoria trazos y figuras. Pensaba reseñar la película que se proyectó, ese día, en la sala 2 de Cinemark por la 50 Muestra Internacional de Cine. Soledad del director catalán Jaime Rosales. Una cinta del año 2007. Lenta, sin música, llena de suspiros y ronquidos de los espectadores. Necesitaba drama. La película me pesó en los párpados desde el inicio.
Un cosquilleo recorrió la mano derecha, subió por los dedos, me incitaba a destapar el bolígrafo de punto fino. Estaba lista para derramar sobre la primera hoja la tinta negra, azul, verde o roja. Pero las manos ocupadas en el volante me impidieron accionar la imaginación en el momento. Opté por irme a casa y observar el entorno para tener algo que contar en mi reluciente libreta.
La naturaleza me impactó. Presencié el atropellamiento de un perro amarillo. Sería el primer tema que plasmaría.
Pude haber evitado la escena del perro si me hubiera detenido a escribir. En castigo atestigüé como un Jetta, a velocidad moderada, con placas caducas del Distrito Federal no lo esquivó. Antes que el conductor se percatara de la intención del perro por cruzar la calle, bajé la velocidad. Creí que el conductor del Jetta frenaría. Pero ni el ladrido ni el aullido ni su corpulencia canina detuvieron el impacto. Su cuerpo giró como un neumático más de pelos y sangre. El animal huyó malherido por la banqueta. Suplicó, a su manera, auxilio. Quería regresar a su estado anterior. No me paré para llevarlo a la veterinaria ni me detuve a escribir. Sólo lloré descontrolada. Me duele. ¿Cómo puede ser que el atropellamiento de un animal sea ordinario?

domingo, 1 de febrero de 2009

Para la exposición pictórica Pincel Outsider

(Leído el 31 de enero de 2009)
El pintor Iván Alcántara Tamez se expone esta noche ante los ojos del mundo. Es tangible. Se arriesga y comparte con nosotros las imágenes que lo conforman. No sigue reglas no cree en vacas sagradas ni en dioses ocultos tras sus altares. Es un outsider. Un libertario. No es un artista fortuito es un artista naciente que comunica estados anímicos. En los lienzos se plasman sus mejores iras, bilis, llantos y sus días de plenitud y reflexión. Se convierte en el hombre libre que ansía ser.
En las galerías de “El Bardo” conoceremos a su alter ego James daltónico y James oculto entre mariposas. El pintor como el poeta Federico García Lorca, no se deja seducir por la inspiración. Va más allá. Se deja guiar por musas, ángeles y duendes.
El arte como creación humana lo salva del aburrimiento, del ocio, del tedio y de sentir el paso del tiempo encerrado en una cárcel. Con ganas de aire y sol Iván Alcántara Tamez nos comparte la reinvención de las 4 estaciones: Tributo a Lola Primavera, Verano Fecundo, Otoño Sangre y Amor boreal. Devuelve identidad a los climas del planeta.
Bienvenidos a sus misteriosos hallazgos interiores: el amor al arte plástico y a la música. De estilo vivo, aún virgen y frágil. Todavía no contaminado de críticas destructivas. Su expresión nos invita a la frescura inédita de sus pinturas vivas que nos evoca la libertad ansiada. Amor liberado del tiempo. Un autor que no se repite, reintenta paisajes de elementos recién creados. El fluir de la sangre del artista recorre las fibras de la manta cubierta de geso. Participen de este rito de esta fiesta.
De la herida que deja perder la libertad la creación renace y se regenera.


Exposición pictórica Pincel Outsider de Iván Alcántara Tamez en la sala de lectura y restaurante El Bardo. De martes a domingo de 10 a.m. a 7 p.m. Calle Acuña 180 sur. Entre Victoria y Ramos Arizpe. Centro histórico. A media cuadra del cine Palacio. Saltillo, Coahuila.

Armario de los placeres

Receptáculo de recuerdos, concepciones y sospechas.

Ad líbitum