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lunes, 6 de septiembre de 2010

Apunte sobre El grito de la estatua

El grito de la estatua es un texto creado en el taller de dramaturgia que en el mes de mayo de 2010 el doctor en letras Enrique Mijares dirigió en el centro cultural Casa Purcell de Saltillo. No es la primera obra que Brenda Macías-Maggie construye en un taller de Mijares. En 2006 lo intentó con Tres para llevar. Experimentó con el modelo de las relaciones alternativas y el mito del andrógino. Ahora en El grito de la estatua, oxímoron tomado del poema Nocturno de la estatua de Xavier Villaurrutia, Brenda explora en la psique de un personaje en reclusión, Vicente Liszt. En él encuentra imaginarios, deseos, proyectos, ambición y ansia de libertad. Para escapar de la realidad de un Cereso, el personaje se valerá de los medios que lo enlazan con el mundo exterior: el piano, la pintura, la radio, la televisión, su familia. El grito de la estatua focaliza el conflicto que tiene Vicente Lizst con las paredes de la locura. Descubra si logra hacer tangible sus ideales primeros, imagine cómo se vive adentro, en la cárcel y observe qué ocurre cuando el amor aparece.

Esta es la primera lectura que un grupo de artistas-amigos saltillenses hacen de la obra de Brenda Macías-Maggie antes de ser publicada. Digamos que es sólo un ejercicio de preparación.

13 de agosto 2010

domingo, 5 de septiembre de 2010

El Guante

El siguiente diálogo ocurrió en el jardín de las flores amarillas, en medio del Parque Nacional, donde los sobrevivientes de la guerra entre el ejército y las bandas del crimen organizado, iban a desahogarse.
Dolores y Esperanza lo visitaban frecuentemente. Socorrían con pañuelos a quienes lo necesitaban. Gustaban de caminar por los pasillos de arcilla y humedad. Se preguntaban por qué esa tierra sólo mantenía flores amarillas. Las rojas, las azules, las de orillas naranjas habían desaparecido. Y las amarillas a pesar de las balas, los pisotones de los que huyeron ensangrentados y los sollozos de los que quedaban vivos, permanecían ahí luminosas y de pétalos frescos. Concluyeron que las lágrimas que regaban los dolientes sobre la tierra, tenían el poder de conservarlas amarillas.
Ese día, Dolores, tuvo noticias del hombre de su vida. Escuchó su nombre por la radio y creyó conveniente contarle a Esperanza, su alma gemela. Sin sobresaltos reveló su historia al aire libre.
“El autor de la exposición Arte en Libertad, que hoy se inaugura, a las 8 de la noche, en el Museo Palacio, ganó el premio de la juventud el año pasado… y ni te imaginas quién es”.
“Ni idea”.
“Iremos a conocer su propuesta”.
“Qué flojera, mejor vamos al cine o al teatro. Pinche premio a cualquiera se lo dan. No me interesa la pintura de este pueblo, es un arte chafa... ¿Quién es el ¡artista!?”
“Vicente”
“¡Vicente Fernández! ¡Vicente Van Gogh! ”
“No tomas nada en serio, te anticipas a mis palabras, te crees adivina de mis pensamientos”.
“Hay cientos de Vicentes, los más famosos son Fernández y Van Gogh. Si no me das más referencias, ¿tengo la obligación de saberlo?”.
“De acuerdo. Te informo, alma gemela, que haré tangible a la conductora del programa Cartelera Cultural, sólo porque me interesa la historia del novel pintor Vicente Liszt”.
“¿Vicente Liszt pintor? ¿No estaba en la cárcel por venta de cocaína? El de los cabellos teñidos de amarillo y pupilentes marcianos...”
“El mismo, una víctima de la guerra. La chica de la radio nos reencontrará sin saberlo. Iré aunque no me acompañes, mala amiga”.
“Con más razón prefiero ir al teatro o al cine, o mejor aún, a mi casa a navegar en mi nueva computadora”.
“¿¡Otra!?”
“El arte plástico está muerto. La pintura en primer plano es aburrida. Lo de hoy es experimentar con el arte desde la realidad virtual, penetrar en los cuadros de Velázquez, Dalí o Max Ernst. Interactuar como testigos en las escenas de cine, con los actores y actrices de Casa Blanca o del Acorazado Potemkin, por ejemplo. Visitar los escenarios que tú creas. Te propongo que dejes esos eventos donde apesta a humanidad y vengas conmigo a probar mi nueva computadora. Navegaremos en el ciberespacio. Este libro te ayudará a comprender. Toma. El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas de Murakami. Uno de los escritores más interesado por explorar los espacios ilusorios. Lo que haremos será como traspasar el espejo de Alicia y nos perderemos en los laberintos de Borges. Deberías leer más literatura contemporánea y dejar tus librillos de Corín Tellado y de elevar a un Scarface región 4 que se convirtió en artista”.
“No me interesa tu invitación. Vicente saldrá momentáneamente de la cárcel a inaugural su expo. Deseo estar ahí”.
“El hijo de puta que golpeó a mi amiga Leticia saldrá de prisión a exponer sus cuadritos”.
“Leticia se lo merecía. Querían que la trataran como hombre. Decía que estaba atrapado en el cuerpo de una mujer”.
“Me acuerdo que Leticia le bajó a la novia. Vicente, el sentido, le reclamó con su voz de pito. ‘¡Te crees hombre, machorra. Te voy a demostrar que eres vieja!’ Cobarde. La dejó marcada de por vida. Lo expulsaron de la escuela por esa agresión. No tenía amigos, era de sangre pesada. Conozco su historial porque te gustaba, pero nunca te peló. Agradece. Se movía por el principio de la avaricia. Hubieras sido infeliz”.
“Sólo una vez me paseó en su moto. La lluvia no permitió que me llevara hasta la casa. Nos refugiamos en una tienda de abarrotes. Se tomó una cerveza. Me ofreció una. Fue la primera vez que bebí alcohol. Hablamos de temas sin importancia. Él tenía los ojos irritados por los pupilentes. Me dieron ganas de darle un beso y curarlo, pero la timidez me detuvo. Dejó olvidado un guante en el mostrador y sin decir hasta luego se perdió en la lluvia”.
“Oliste ese guante días y noches. Cada vez que llovía tu llanto tenía la misma intensidad que la tormenta…”
“Le perdí la pista desde que lo metieron a la cárcel. Era temerario. Por eso me gustaba”.
“¿Hay algo que pueda hacer para impedir que vayas a la exposición?”.
“¿Tú crees?”.
Los medios de comunicación convocados por el programa radiofónico Cartelera Cultural cubrieron la nota. El reo Vicente Liszt salió momentáneamente del Cereso para inaugurar la exposición pictórica Arte en libertad. Las reseñas hablaron de un pincel sin prejuicios, movido por el más auténtico impulso creativo, sin maestros ni otras fuentes más que la emoción propia. El verde predominante de la pintura como símbolo de la libertad.
Dolores, ansiosa por reencontrarse con el amor ideal de su adolescencia y que la perseguía hasta la juventud, intentó acercarse a la conductora de radio. Cargaba en sus manos diminutas un ramito de flores amarillas que obsequiaría a Vicente Liszt. Los empujones la asfixiaban, todos querían abrazar al artista y tomarle fotos. Un reportero preguntó: “Vicente, ¿encontraste al amor de tu vida?”
“Estoy ansioso por salir y estar con ella todo el día. Nos amamos. Los cuadros que se venda serán para obtener recursos y llamarle por teléfono. Gracias a ella todo ha sido más fácil”.
“¿Qué sigue en tu carrera?”.
“Trabajo en piezas al óleo en blanco y negro. Quiero percibir el mundo como un daltónico monocromático”.
La conductora elevó una copa de vino y brindó por la felicidad que en ese momento los unía. El beso eterno de los amantes descargó a Dolores. Las flores se marchitaron y cayeron. Al huir de los aplausos, el griterío, el ruido de las cámaras, la música, los micrófonos viciados, Dolores se reventó en un grito que sólo ella escuchó. Sintió un golpe en el pecho. Regresó a su casa. Destruyó los radios, se sonó con el guante de Vicente Liszt y después de tirarlo a la basura le llamó a su amiga Esperanza.
“Vente a casa. Probemos con el visualizador de realidad virtual. Te sentirás mejor. Podemos crear el espacio que desees. Si quieres puedes tener sexo con el Vicente o viajar con él por la superficie de Marte. Nadie saldrá lastimado. Cuando te moleste algo en un abrir y cerrar de ojos desaparecerá el dolor o cambiarás de escenario”.
“Antes de ir contigo iré al parque a regar el jardín”.
“Te espero. Entonces”.

Brenda Margarita Macías Sánchez

RV

El capítulo VI Escena laberíntica: La Realidad Virtual (RV) del libro Del bisonte a la realidad virtual. La escena y el laberinto de Roman Gubern es una lectura afable. De esos textos que te invitan a seguir las citas y conceptos que están plasmados. Por ejemplo buscar el dato de Ivan Sutherland quien en 1968 construyó en Harvard el primer casco visualizador de RV. El ensayo nos enfrenta a conceptos que se arrastran desde la fundación de la cultura occidental con los griegos. El libro La poética de Aristóteles es un referente para comprender el concepto de mímesis. En siglo pasado tomaron forma, carácter, autoridad y definición. En nuestra realidad mexicana permean con retraso. Guiños de la RV son accesibles, aún, para algunos cuantos que pueden comprar la tecnología más allá del blue-ray o la televisión de tercera dimensión. En parques de juegos mecánicos, centros de video juegos, el mundo fantástico de Disney o en algunos museos, la RV ya es accesible, pero no está alcance de todos y todas. Hasta cierto punto es mejor. La enajenación por la RV aún no nos absorbe la existencia y la comunicación de humano a humano. La sociedad intermedia oral y escrita no se ve afectada, creo.
La RV no sólo aspira a usurpar la realidad. En el aquí y en el ahora ya la usurpa. Los elementos que la conforman son retazos de algo tangible que está o estuvo en la naturaleza y que puede ser superado, perfeccionado o aniquilado. Lo conforman escenarios imaginarios que en los años veinte sólo eran posibles a través del surrealismo. En otro tiempo más lejano, por la plástica.
El texto ubica a la literatura como cómplice. Cita en especial a dos autores Lewis Carroll y Jorge Luis Borges. Ambos escritores comparten su fijación por los espejos y laberintos que nos trasladan a una realidad paralela. El capítulo VI Escena laberíntica: La Realidad Virtual le hace justicia al arte. Defiende en cada línea que a partir de la creatividad son posibles los escenarios reales o imaginarios.
La RV inmersive-inclusive es el nuevo dios femenino que nos conduce por los laberintos del entorno óptico envolvente del ciberespacio, sin torturas ni omnipotencias de un dios castigador. La RV es un engaño pactado. Se llega a un acuerdo y se aceptan las reglas y los escenarios propuestos. Todo es posible en la matriz de la RV. Cualquier escenario se puede crear y guardar en su lista de espera. La tecnología al servicio del hedonismo o el masoquismo. Una diosa controlada por el hombre. En el momento que la RV sea autosuficiente ella nos controlará el sistema nervioso. A través de ella es posible ver y sentir lo que deseamos, en un momento específico, sin sobresaltos, se nulifica la sorpresa o se activa la euforia, la violencia extrema. Nos lleva por el viaje y salimos en el momento que se quiera en un abrir y cerrar de ojos, según lo que pueda soportar o necesitar el operador-optador del lente-ordenador: creador de los ambientes. Casarte, acudir a una fiesta, visitar un lugar misterioso o tener sexo. Lo que imagines puede estar. La RV es un gran espejo en el que cabalga nuestra memoria y sus imágenes. La capacidad de asombro se esconde en una computadora. Se puede activar si se desea.
Concluyo que la imagen, el icono se vuelve simple, la RV lo rebasa. Aunque en la realidad alternativa, el espacio ilusorio es ilimitado, siempre se tendrá que recurrir a la naturaleza para descubrir las novedades emotivas y utilizarlas de alguna manera para la satisfacción de la RV. La vista es la puerta para que los sentidos dormidos esperen impacientes y sudorosos la revelación de la realidad que elegimos, sin sorpresas desagradables, programaremos lo que queremos ver y hacer, lo que no satisfaga nuestro deseo e instinto. El miedo será eliminado con tan sólo quitarnos los lentes. La RV concreta al oxímoron. Figura del pensamiento que une dos conceptos contradictorios. La poesía dejó de estar en el plano metafórico y podemos asirla despiertos, vivos, experimentando las emociones en nuestro propio eje sin tener que compartir con nadie los sentimientos. Experimentación individualista. Con la RV nadie saldrá lastimado, la poesía fluirá en artificial reality. La RV nos desvía de las falsas esperanzas, reconstruye al destino. La RV presenta opciones de paisajes para experimentar en ellos sin sorpresas traumáticas. El oxímoron o figura de pensamiento formada por conceptos contradictorios y excluyentes se hace tangible a través de la realidad virtual. Y es posible que el operador-optador de la RV usurpe los sueños ajenos.

Armario de los placeres

Receptáculo de recuerdos, concepciones y sospechas.

Ad líbitum