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jueves, 24 de abril de 2008

Algunos cuadros familiares

I
A veces me dan ganas de ser como mi mamá. Ella se negó hoy a hablar con mi padre, se sintió ofendida después de su llamada del sábado. El único motivo fue para saludarla ahora que estuvo sólo en su casa de Escobedo, Nuevo León, donde vive con la legítima madre de sus hijos. Después de hacerse el silencio, mi madre seguro lloró imaginariamente, colgó y durmió incómoda hasta la mañana. Por eso se puso a lavar ropa todo el día. Esa es su catarsis.

II
El padre llama, grita por error en el teléfono --¿hablo a casa con mi vieja de Saltillo? --entre risas, cuelga, pero antes dice --¡Chingada madre!

Después vuelve a marcar, pregunta por mi madre, se la quiere llevar a Zacatecas, pero le digo que intente encontrarla más tarde porque ella está ahora en la iglesia. Pero no. Le miento para que nos deje en paz. Mi madre está lavando los trastes en la cocina y sueña con acostarse en su cama individual y abrazar a mi hermano tan fuertemente que pueda olvidar que estuvo enamorada. Hoy queda prohibido hablar con el papá

III
Por qué no hago lo mismo contigo, si lo único que me atrevo a hacer cuando estoy triste es meterme debajo de la cama, llorar hasta que los ojos se conviertan en cerezos y encontrar un punto, foco rojo de mi atención y trato de mirarme adentro. Ahí están las ganas de leer a Baudelaire, la necesidad de salir al cine y engañarte con otro ser inhumano. El primer hombre que se me viene a la mente seguro está en un templo cristiano, cantando y ahuyentándome de su mente después de mi desprecio. Hoy quisiera engañarte y no contestar a esa bocina infernal, ni sujetarme a la rienda que me arrastra en tus arenas.

IV
Por qué cuándo la sangre del útero baja sin consideración, pareciera que mi raciocinio se escapa, se aprovecha, anda suelto por los caminos de la realidad, lejos de mis manos mientras me vacío de vida, quedo indefensa y no tengo más que quebrarme y aguantar mareada la fuga de plaquetas... Ningún servicio de emergencia atiende mi dolor... los médicos sirven a otros enfermos, yo me curo con el humor de agua caliente y el llanto. A veces creo que es necesario ir al hospital para que irrumpan en la casa de la sangre algún medicamento que contrarreste el sopor. Tu atención se desvía, más hoy que amanecí tan triste. Ves que sí caga que la atención se desvíe de uno.

V
Las piedras te hicieron olvidarme. Ahora que me he calmado y que las lágrimas cesan, no así la sangre del final del cuerpo. Te estoy esperando, vendrás por mí y de nuevo me enamoraré, te besaré como si nada, tomaremos un té o una cerveza, te despedirás de mí, me dejarás de nuevo en casa, dormiré hasta mañana y la historia se volverá a repetir.

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