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martes, 25 de diciembre de 2007

Puzzle misterio




Monarca de los ojos helados de mirada sin fondo: tú como el viento enciendes fuego apenas si se acerca a ti una llamarada como la mía.


Te controlé con cuerdas de cello, desconozco con qué argucias convenciste al vigía y viniste a mi encuentro; sin recordar tus dardos enjaulados en mi corazón. Llegaste con el ruido hipnótico de la noche, calle sin gente, la pared sostén de lujuria. Los policías ocultos en la penumbra nos dejaron ser hermafroditas. Sin testigos estuvimos ahí en Salazar, otra vez como lo marca la costumbre, mientras los enfiestados imaginaron la historia personal alrededor de nuestro encuentro de canto.
Siameses boquiabiertos nos aplauden por ser su espejo. El reflejo me descubre desnuda enganchada a tus ganas. Somos pareja que creyó en la eternidad de otros.(Siameses).

Fustígame sin remordimientos, al cabo que ya fuíste, escala sobre la piel de este cuerpo agrietado. Hendiduras hechas por el goteo de las lágrimas de tu despedida, las que socavaron mi energía espiritual. La cuenta regresiva conserva lejanos los gemidos. Los indicios marcan que no soy tu única historia perdida: soy la suma de tus pecados.

La violencia golpea mis latidos porque llegas al clímax y tu cabeza es un mar de engaños: agazapados en dos o tres laberintos. En cada rincón de tus arrugas cerebrales estoy yo equivocada. Solo te saqué al aire un instante y ya quiero esconderte. Eras algo íntimo, pero todos se reirán de lo ridículo que eres.

El viento te tocó con desdén, regresaste a donde perteneces: al frío que continuamente te aleja de mis brazos y me provoca desamarte, desarmarte, por lo menos este momento. Volviste al torreón sin sobresaltos y la mentira se encargó otra vez de enmascararte libre. Veladora moribunda soy, breve y derretida. El horizonte de expectativas ahora es desértico, debajo de las piedras estamos tus víctimas. La vacuidad que me dejas, el desgano. Las mejillas sonrojadas, deforman mi cara reluciente y limpia de llorarte. Traición de piernas, manos, labios... mi voz ya nada te dirá, sólo letras cadavéricas se comunican con tu ego.

Al siguiente día mi llamada al (aparato) celular corroboró que ya tienes un artefacto nuevo y reí por lo divertido que fue el descaro de la noche anterior. Convencerás a tus cadenas de soltarse de tus muñecas secas y la magia persuasiva de tu discurso me abrirá el corazón: entrarás, algún día, por el arco de la esperanza.

Pero hoy, por fortuna, ¡oh fortuna!, estallé. Por eso reúno las piezas extraviadas de mi nuevo puzzle.





jueves, 20 de diciembre de 2007

Perversiones

Amor aberrante te profeso animal sincopado, te ubico, eres el blanco de mis ganas y te encuentro en montañas y círculos concéntricos. Debajo de las piedras he visto que te acurrucas, te cuidas de la recolección manual que haré de tus restos. Eres el objeto de mi estudio, silenciosa voy hacia la espiral de tu cuerpo. Olvidas enconos, padeces la voluntad de dios que nada une para siempre. Animal sin faz, tenaza de odio, te subiré a mil metros de altura y dejaré que caigas.

Inicio de un largo relato de amor

Somos manchas decodificadas, letras que esperan ser leídas, caracteres decorativos de papeles encuadernados. De materia viva, de celulosa es mi cuerpo.

jueves, 13 de diciembre de 2007

A cielo abierto

Para Cass que es un caso de atar

Arrancas la caries
cargas en tus instrumentos el olor del cansancio
ruge en ti el hambre con ferocidad de estómago
te resistes a respirar porque flota en el aire
el olor del sudor a la fatiga de verme

(Dentiste. Odontoiatra. Zahnarzt:
¿buscas la perfección? ¿quieres ser orfebre de las cavadidades desconocidas?
o ¿esculpirás la pieza anatómica dura más guapa del mundo?).


¡Ven! Construye la entrada a la entraña a la víscera al centro
transporta mis defectos a la vanidad
y conviérteme en paraíso...
Los poros de tu cara
se esconden tras un cubreboca azul
y la soledad de voz menuda regaña a diente:
eres un ser sin figura en los labios.
Tapas tus orificios para evitar el contagio
de este humor a yeso y a sal con carroña...
Mina a cielo abierto
oh, fortuna de tenerme anclada en el sillón dental
practicas como en un campo de muchas vetas
soy el tajo abierto: alveólo, hueso, palatino, oclusión, esmalte, resina...
desde la oquedad del desamparo de no saber que hacer
me aterro por la descomunal anestesia que entra en la red de mis nervios
ardidos ¿ardidos?...
Aguja del desvario
jeringa de metal inyecta, mejor, mi corazón...

domingo, 9 de diciembre de 2007

Virgen del nopal, busco desamor


¿Por qué no te creo, virgen del nopal? Tus espinas no me duelen, no me hieren aunque estén clavadas en tus años de mártir. El color verde penca que sostiene tu cuerpo inmaculado no me sorprende, ni me sonroja. Sé que las babas del nopal son buenas para los labios partidos y más aún en estos días de abstinencia, en los que carezco de ese "alguien" que haga la función curativa y mágica de besarme largo rato. Pero regresemos a mi reflexión sobre ti. Verás... hoy sin darte cuenta impediste que llegara a mi destino, pusiste frente a mí un montón de carros alegóricos con peregrinos, regidos por el calendario gregoriano. ¿No tienen nada qué hacer? Caminar tras las imágenes de barro para darse golpes de pecho. ¿No es perder el tiemp? La recomendación es: Haz el mal y al final de año marcha trás la virgen de Guadalupe y te irás directo al cielo, pero estrellado.

No me conmueve tu gesto ensombrecido, ni tus rosas, ni las estrellas que te cubren. La mano macraba que te pintó en el ayate del indio... del santo o qué se yo... te dibujó morena como la piel de mi pueblo. Te llaman Guadalupe como a cientos de mujeres mexicanas. Era de esperarse, nos parecemos a ti, puesto que estamos paralizados, mudos, atónitos, con los ojos suplicantes, ciegos y perplejos ante tu limitada belleza. Eso observaron los artistas que te plasmaron para siempre en esas fibras vegetales.

¿Será benéfico compadecerme de los que caminan mil leguas para llegar a ti? o ¿me compadezco de mí? El dogma al que perteneces no nos permite ver más allá. Somos ciegos por culpa de tu fe. Fe ciega... ¿Será consuelo ser miope? ¿por qué te siguen estos hombres a pesar del sol y de mi música estridente alemana? Lloro porque le cantan a la ignorancia. Esa enfermedad de mis congéneres a la que nos has sometido. ¿Por qué desgastan a mediodía la energía del domingo? y no me permiten ver al desamor unos minutos... ¿del delicado domingo de diciembre? ¿por qué no nos permites cuestionarte? ¿no te gusta la gente crítica, verdad? Tu extravagancia de matlachines, la contaminación que dejarán a su paso los idólatras, el caos en las vialidades de la ciudad saltarina no me dejaron llegar con buen humor, a realizar mis planes egocéntricos. Domingo fatalista, domingo de miedo... deprimente domingo.

sábado, 8 de diciembre de 2007

Romance del preparado


Atornillo mi ataúd
para no salir con cuerda
respirando con las luces
no quiero que dejen puerta.
Desde aquí la tierra vive
quiero seguir dando vueltas
en la rueda de los días

no volver a verte bella.

Me arrepiento de gusanos

cuando salen de las muelas

que algún día fueron tuyas

y que hoy son de memela

para insectos ordinarios

como tu cara de cera

¡Adiós!, levanto el vómito

que rechazo con las penas.




La asesinadita es una imagen de http://www.ignaciovaldez.com.mx/

Soliloquio para un dentista


Para CAS por escapar a tiempo de mi soledad castigadora

Diente sin luz
caricias casi crueles de látex
delicadeza angustiada no falla el pulso
tú, acorazado corazón
practicas en mi boca, observas, atacas
la cavidad experimental registra
soy fosa experimento
yo con miedo de caer en la tentación del pavor
aguanto el grito sordo y mudo de las cuerdas
golpea la muela, el diente, la perla de calcio se aferra
te quiero con la saliva en los ojos
lágrimas pegadas en los ojos detectan la luz
la luz resbala por el lagrimal y por la retina
células de agua salada, bahía de soledades
salpicas con el aparato líquido de mil burbujas
y te vuelvo a querer.
Glándulas salivales relajadas
no duelen, lloran de contentas
se muestran ante ti desnudas y húmedas
Agujero de bacterias
requiere mantenimiento preventivo
naturalismo tenebrista
desde la sombra se erige el nuevo amanecer
de un diente ventana, maquillado de resina
comicidad de ver mi sima desnuda
así te conquistaré con esta belleza natural
quebrantada por los golpes de la infancia...

Armario de los placeres

Receptáculo de recuerdos, concepciones y sospechas.

Ad líbitum