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jueves, 13 de diciembre de 2007

A cielo abierto

Para Cass que es un caso de atar

Arrancas la caries
cargas en tus instrumentos el olor del cansancio
ruge en ti el hambre con ferocidad de estómago
te resistes a respirar porque flota en el aire
el olor del sudor a la fatiga de verme

(Dentiste. Odontoiatra. Zahnarzt:
¿buscas la perfección? ¿quieres ser orfebre de las cavadidades desconocidas?
o ¿esculpirás la pieza anatómica dura más guapa del mundo?).


¡Ven! Construye la entrada a la entraña a la víscera al centro
transporta mis defectos a la vanidad
y conviérteme en paraíso...
Los poros de tu cara
se esconden tras un cubreboca azul
y la soledad de voz menuda regaña a diente:
eres un ser sin figura en los labios.
Tapas tus orificios para evitar el contagio
de este humor a yeso y a sal con carroña...
Mina a cielo abierto
oh, fortuna de tenerme anclada en el sillón dental
practicas como en un campo de muchas vetas
soy el tajo abierto: alveólo, hueso, palatino, oclusión, esmalte, resina...
desde la oquedad del desamparo de no saber que hacer
me aterro por la descomunal anestesia que entra en la red de mis nervios
ardidos ¿ardidos?...
Aguja del desvario
jeringa de metal inyecta, mejor, mi corazón...

1 comentario:

Armario de los placeres

Receptáculo de recuerdos, concepciones y sospechas.

Ad líbitum