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jueves, 6 de mayo de 2010

Poesía órfica

Orfeo era el maestro del encantamiento. Con su lira bajó al inframundo en busca de Eurídice, su amada, muerta. Con su música, su poesía, convenció a Hades de regresarle a Eurídice al mundo de los vivos. Hades prometió cumplirle lo que pidiera sí y sólo si era capaz de no voltear atrás de camino al mundo, de lo contrario y sin remedio Eurídice quedaría sumergida en Leteo (o en Mnemósine?). Orfeo debía creer ciegamente en Hades. Pero ¿cómo se puede creer en el dios de la oscuridad?

Los poetas órficos están seducidos por las situaciones difíciles. No derraman cursilería, viajan al inframundo a buscar la poesía, la tragedia, el arte, no importa donde esté... si en la prisión o en las cuevas. Los misterios órficos revelan una nueva concepción del ser humano y su destino. Saben que dolerá el viaje, pero no les importa enfrentarse a la muerte o a perder. Saben que la belleza se encuentra en el sacrificio, en el dolor de la pérdida y en el placer efímero. Su doctrina de salvación es llevada al límite. El cuerpo es una tumba para el alma. Ahora analizo quién tiende al orfismo, si tú o yo. El bios orphikós se presenta como un individuo y como un marginado, es un hombre errante. Y una trascendencia continua del alma.

1 comentario:

  1. tus letras son como mi cafe de la mañana, como la sonrisa de un extraño.

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Receptáculo de recuerdos, concepciones y sospechas.

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