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domingo, 10 de febrero de 2008

El encargo....

El encargo fue devuelto... Ya no pude contenerlo en estos brazos fantasmales... Ahora me desvanezco... el litoral del cuerdo se llenó de lágrimas... Me confundo, soy mar... Los poemas no sirveron para mantenerlo amante hasta el fin... conmigo... El científico, que es un caso de atar, decidió irse a tu guarida... decidió la quietud de tu despacho... Se lo dejo sin ataduras... es cuestión de que lo meta en algún químico para que se le caigan los recuerdos que experimentó a mi lado, durante su estancia en mi desordenado mundo fui feliz...

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Armario de los placeres

Receptáculo de recuerdos, concepciones y sospechas.

Ad líbitum