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miércoles, 25 de agosto de 2010

Texto sin título para un final inesperado

21 de septiembre de 2004

Ha comenzado la historia:
¿Con qué interés subversivo apareció esa luz callada, una mañana de verano cuando la vida de una escribana transcurría sin complicaciones? Cualquiera pensaría que esto se trata de un ejercicio amoroso y seductor, y a veces resulta excitante encontrarla una noche cualquiera después de varios minutos de imaginarla, pero solo es un crepúsculo.

Hay una “luz” que se refleja “tenue” en las paredes de los ojos de la escritora y parece dar señales de que está ahí una liquida mujer que espera de sus letras. Una presentación y un envío envuelto en papel de saludo le da la cordial bienvenida, a usted enigmática espía que en este momento se atreve a leer. (O leerme). Por las mañanas y fuera del contexto, la luz casi apagada se presenta y toca la puerta y dice:”¡Aquí estoy!, sácame de tu cabeza y pon a escribir a tus obreras manos que algún día podrán sostener mi cuerpo y un día “hombro a hombro” usted y yo formaremos una historia de profesionales de la “comunicación”. La escritora se levanta, camina hacia alguna hoja, y redacta solo dos líneas que no dicen nada, se estira de sueño y se va.
Cualquier mortal ordinario hubiera decidido no contestar más algún mensaje de esta lectora extraña, que cada vez que se acerca a la escribana saca sus uñas de rareza y la araña y su cuerpo amanece lacerado y su sentimiento visceral sale a flote disfrazado de desesperación.
¿A qué se debe todo este paroxismo? Quizá sea que la escribana imagina a su lectora tan excéntrica que cuando la pueda hacer tangible será como mirar a alguien ahogarse dentro de una laguna. ¿Qué sentirán los otros que la conocen, al verla? Nada, son sólo masa de un mundo que gira al revés.
La “luz tenue”, como se dice llamar esta lectora, se esconde tras una pantalla de luces ultravioletas, se esconde con una máscara de futurismo. Ahora lectora caerá en estos brazos con su energía palpitante formando parte de este fuego voluptuoso.
Lamentable encontrarla indecisa, oculta ¿por qué? Esta punta del ice-berg me deja impávida. Descanse esta noche y todas las noches de miel. Letras asimétricas no alcanzo a divisarte ¿dónde podrás estar entre tanto bullicio y mentira?
Algo pasa esta noche húmeda, temo caer en las redes. Resulta desagradable reconocerla llena de tierra. Manos desconocidas para mis letras muertas y tristes. Adiós mi cobarde amiga solitaria. Espero encontrarla sin desdén en el otoño.
Tendré que entregar mi texto a unas manos desconocidas, por qué ni siquiera es capaz de mirarme. ¿De qué se trata este juego lúbrico? ¿Por qué no aparece de frente y se arriesga a volar conmigo?

De que se trata esta catarsis infinita, por qué no aparece instantánea. Debe salir enseguida y ocultarse tras un espejo y esperar a que termine esta noche nocturnal y cerrado. Adiós. Ya escuché su voz tras de mí como un susurro lejano.
Brenda M. Macías

3 comentarios:

  1. Me gusta la parte de "cuando la pueda hacer tangible será como mirar a alguien ahogarse dentro de una laguna".

    Recuerda que prometiste escribirme otra cosa.
    Pa no errarle: Luz Tenue.

    6 Años

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  2. 26 de Agosto del 2010

    Contesta la lectora con retraso.

    Querida mujer, seguimos juntas caminando por esta lardea de espinas, sin máscaras de futurismo ni luces ultravioletas. Sigo aquí como ávida espectadora del movimiento de tus manos sobre el teclado. Ahora te suplico que me quites el rostro que bien conoces, y leas esto como una fiel respuesta de aquella luz tenue de la ciudad desierta.

    Escritora han pasado los años y nuestro andar no se ha entorpecido. Aún esta aquella promesa de algún día usted y yo ser colegas en esto de la comunicación.

    Podría decirte de muchas formas como tu amistad cambió mi vida, pero sería muy pretencioso explayar mis sentimientos sobre estas letras que tintinean en tu monitor y que una vez más son cómplices del juego “lúbrico” siempre inconcluso que se forma con palabras entre ambas.

    Admirada, fuerte y satisfecha dama, los golpes de la vida te han formado una armadura de hierro, ahora eres más íntegra, más fiera, más mujer, llevas en tu piel remiendos y sangre que desgarras con fuerza ante los demás para demostrarte recia. Pero en el fondo tus ojos que antes se escondían entre unas toscas gafas, siguen delatando tú candidez no penetrada.

    Podrás quejarte hasta el amanecer de esta lectora manchada de fango que llego a tu vida. Pero de alguna manera y por algún motivo que escapa de nuestras manos, seguimos aquí viendo pasar los días, los llantos, las risas y el tiempo. Tus manos siguen aquí escribiendo de para mis ojos oscuros, y mis ojos, siguen aquí tomando tus letras toscamente.

    Virgen Draco, virgen que derrama ardor, te doy gracias por seguir aquí, al pie del cañón. Ya escuché su voz tras de mí como un susurro lejano.

    Luz Tenue

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    Respuestas
    1. ¡Ay! Qué intensa era en mi primera juventud. Creo que he volteado mi mirada a horizontes asfixiantes. Esto que leo creo que me ayudará a liberarme. Gracias por recordármelo.

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