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jueves, 13 de noviembre de 2008

Ejercicio 2. Lo aburrido y lo excitante, ¿y tú qué tal?

Lectora o lector, confesaré. Un duende cuasi lorquiano me persuadió y hoy me asomo por los entresijos de la memoria para cuestionarme. ¿Qué me gusta? ¿Qué me desagrada? ¿Qué quiero decir? Mi compañero en este viaje introspectivo es el disco “Eléctrico”, del álbum doble Sabina y Cia. Nos sobran los motivos del año 2000. Recomendable. Estoy dispuesta a compartir amor profano, pero advierto que olvidé entregarme con el sentimentalismo, la cursilería de las flores y los chocolates, las serenatas esperadas en el balcón con regalo sorpresa y hasta morir. Ahora sólo amo con el cuerpo cortado sin compromisos eternos. Mi ideal es alguien que sea mi cómplice recurrente. Con una mente lúcida que se invente soluciones para mis dudas existenciales y acepte mi dualidad. Me encuentro con amoríos instantáneos y aunque sé que estos placebos no me saciarán lo que resta de vida, me dispongo a vivir el momento y me obligo a curarme el dolor de atávicas parejas que me dejaron vacía y que su influencia impidió, cuando la timidez no dejaba fluir la sonrisa, ver con claridad lo que hay delante de mis ojos. La experiencia mística no me entusiasma. No deseo alcanzar ni comprender ni que me posea alguna divinidad o algo invisible. Ya tengo suficiente con mis fantasmas. Quiero carne.

Esta mañana, antes del primer respiro consciente, sonreí a la rutina. Cuando me veo en cautiverio en una televisión, en imagen high definition, con lo ojos rojos de tanto fumar, mientras mi cuerpo adolorido, en casa, cae en el sillón de la pereza, compruebo que soy más vieja y sincera. Y estoy en la tele hablando de todo y de nada trascendente o profundo. (Como dice la conocida canción de Héroes del Silencio. “La célula que explota”: Ya somos más viejos y sinceros y qué más da.)

Avanza cronos sin compasión y yo sin hacer teatro… ¿Por qué no tomó mis libros, discos, computadora portátil, trapos para cubrirme y me lanzo a la delegación Coyoacán en la capital de México y busco asilo en la Casa del Teatro? Si la suerte está de mi lado algún benevolente diputado federal que guarde en su clóset millones de pesos (antes de que unos ladrones entren a su casa y se lleven el botín), compartirá de sus ahorros o de su “guardadito” para una buena causa. Irá a pagar mi estadía en ese recinto sagrado y ofrezca apoyos vitalicios por mis dotes histriónicos o quizá me rescate cuando me haya convertido en una vagabunda en la gran ciudad. ¡Qué va! Hoy me entero que los diputados federales recortaron 2 mil millones de pesos al presupuesto cultural para 2009. La cultura debiera ser prioridad para salir de la ignorancia. ¡Exijo más cultura para este país en ruinas! Quienes nos dedicamos a alguna o varias tareas artísticas, estamos obligados a trabajar lo doble, porque lo altos jerarcas de la política nos abandonaron en un camino sinuoso. Así con 2 pesos y tres corcholatas tendremos que crear.

La felicidad se esconde en el "paso de gato". Ahí la sorprenderé. En el siguiente texto explicaré por qué creo que se oculta ahí y por qué me maravilla ese pasadizo secreto de los teatros. Mientras eso ocurre, asisto a un Curso-taller Avanzado de Redacción en la UIA con Jesús de León y participo en el Taller de la Caballeriza. Colectivo de arte interdisciplinario en la Casa Purcell en Saltillo.

Escribo y espero a que Joaquín Sabina me cante: Y sin embargo te quiero, el sonido sale de las bocinas y retumba en las ventanas de la casa, cuando la voz carrasposa del cantante de Jaén, España, eleva plegarias. Y sin embargo te quiero es la última canción del disco “Eléctrico” y la podría escuchar infinitas veces sin bostezar. Rememoro aquel octubre del año 2007, en la Arena Monterrey, cuando asistí al recital “Dos Pájaros de un tiro. Sabina y Serrat en concierto”. No detuve las lágrimas en hora y media de poesía musicalizada. ¿Seré onanista musical? o ¿masoquita musical? Me gustan los rucos que cantan.

La radio me ha acercado a los personajes de la cultura que más admiro. Un ejemplo es la cantante Lila Downs. Les pregunto cuál es su propuesta artística, qué le quieren dejar al mundo y su experiencia como sobrevivientes del arte. El oficio de reportera, conductora de radio o tele, goza de ciertos privilegios, entro a cualquier evento gratis con mi pase de prensa y en el mejor lugar disponible. En ocasiones la gente te ve como una deidad y en otras te odian sin remedio. Los puntos medios no existen: te odian o te quieren.

Traigo en mi celular 10 pesos de saldo y lo voy a gastar porque el hombre más rico del mundo me obliga a hacerlo. La necesidad de estar en contacto me insita a comprar tiempo aire, además me tienta con equipos de alta tecnología 3G: autonomía de video llamada de cien minutos. Tengo dos preocupaciones. La primera: no encuentro mi certificado de secundaria y bachillerato originales. Alguien los sustrajo de mi archivo personal y si no los tengo antes de enero de 2009, no aprovecharé la promoción de sacar dos mil quinientos pesos el título de licenciatura en la UAdeC ¡Una ganga! Y dos: El SAT me quitará los calzones por no pagar a tiempo el tributo a Hacienda. ¿Debo dejar de dormir?

Detesto que se me extravíen las llaves de la casa y del coche, la cartera donde conservo mis credenciales de identificación y tarjetas del banco con dinero plástico. Esos elementos los dejó olvidados en cualquier pantalón y, al sentirme sin ellos, culpo de la desgracia a quien se ponga frente a mí. Me enfado. Nadie debiera acercarse. Soy una bomba fragmentada en lamentos, gritos, rabia y en coraje y vergüenza, reflejados en las mejillas rojas a causa de mi deficiente memoria a corto plazo. La impuntualidad y la espera me llenan de desesperanza. Ni siquiera el recuerdo sabroso de las fresas con crema detiene mi mal humor.

2 comentarios:

  1. Y yo que me uno a la causa Maggie!!!!!!!!! Vaya que sí debemos luchar lo doble! Yo también exijo más arte para este país, para este pueblo, carajo!

    Bien Maggie, bien por tus textos!
    Fantásticos!

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  2. Solo un comentario, la canción de Héroes del Silencio que citas es "La Chispa Adecuada", "La Célula que Explota" es de Caifanes (RIP).

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Armario de los placeres

Receptáculo de recuerdos, concepciones y sospechas.

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