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martes, 10 de febrero de 2009

Cuando un perro muere


Brenda Margarita Macías Sánchez
Para el Pincel Outsider, Iván Alcántara

Me seducen los cuadernos de tapa dura y diseños sobrios. Compré una libreta pocket de 160 hojas. Cuadriculado de 5 mm en papel bond y en portada el personaje principal de la película “El extraño mundo de Jack” de Tim Burton. Y con un nuevo paquete de bolígrafos escribiría citas, ideas, planes, marcas que permitieran fijar en la memoria trazos y figuras. Pensaba reseñar la película que se proyectó, ese día, en la sala 2 de Cinemark por la 50 Muestra Internacional de Cine. Soledad del director catalán Jaime Rosales. Una cinta del año 2007. Lenta, sin música, llena de suspiros y ronquidos de los espectadores. Necesitaba drama. La película me pesó en los párpados desde el inicio.
Un cosquilleo recorrió la mano derecha, subió por los dedos, me incitaba a destapar el bolígrafo de punto fino. Estaba lista para derramar sobre la primera hoja la tinta negra, azul, verde o roja. Pero las manos ocupadas en el volante me impidieron accionar la imaginación en el momento. Opté por irme a casa y observar el entorno para tener algo que contar en mi reluciente libreta.
La naturaleza me impactó. Presencié el atropellamiento de un perro amarillo. Sería el primer tema que plasmaría.
Pude haber evitado la escena del perro si me hubiera detenido a escribir. En castigo atestigüé como un Jetta, a velocidad moderada, con placas caducas del Distrito Federal no lo esquivó. Antes que el conductor se percatara de la intención del perro por cruzar la calle, bajé la velocidad. Creí que el conductor del Jetta frenaría. Pero ni el ladrido ni el aullido ni su corpulencia canina detuvieron el impacto. Su cuerpo giró como un neumático más de pelos y sangre. El animal huyó malherido por la banqueta. Suplicó, a su manera, auxilio. Quería regresar a su estado anterior. No me paré para llevarlo a la veterinaria ni me detuve a escribir. Sólo lloré descontrolada. Me duele. ¿Cómo puede ser que el atropellamiento de un animal sea ordinario?

3 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. Pff… una vez esperando el Peri en la de Allende un gatito estaba en medio de la calle y vimos que ya venían los carros pero pos más que le gritamos no supo qué hacer y chingas! se lo llevaron de encuentro… También digo que pude haberme atravesado a la calle y parar los coches para rescatarlo pero se veía que venían rápido. En cuanto a las libretas, a mí también me encantan, la semana pasada compré la nueva, pasta dura, 280 páginas pero en blanco, con una máquina de escribir pequeñita de estampado, y ahí va poco a poquito llenándose de palabras o recortes. Saludos.

    La entrada pasada era mía pero tenia un errorsote, je.

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  3. puta madre maggy, como me choca esto de los animales atropellados, pero te daré un premio por que has plasmado, de nuevo como en el mimo canibal, lo mismo que yo he pensado otras tantas veces que he visto eso o veo los animales moribundos en el suelo.
    un beso, me gustó este texto.
    cuidate

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